El Sabbat de las brujas por Hieronymus Francken I, hacia el 1600. Foto vía WikiCommons.



Desde la verruga en la nariz hasta la hipersexualización, la representación de las brujas en la pantalla constituye hoy en día un prisma por el cual podemos discernir cómo evolucionó la imagen de la mujer en el transcurso del siglo 20 y el siglo 21. Con Angelina Jolie, Shannen Doherty, Julianne Moore y Charlize Theron, la imagen de las brujas se parece cada vez más a la de los posters de las revistas para hombres que adornan los baños de los solteros torpes de todo el mundo. Salvo por las veces en que perdemos la razón por su poder de seducción, siempre olvidamos que la brujería es antes que nada una figura de la Edad Media que muy pocos conocen realmente.

Aunque ya se demostró que la expresión "caza de brujas", utilizada hasta el cansancio desde la década de los 50, es incorrecta —las mujeres no eran las únicas perseguidas—, la imaginación exagerada de la misma Edad Media fue la que provocó todas las deformaciones góticas que tanto aman los fans de la fantasía oscura. Esto hizo que los historiadores se dieran a la tarea de esclarecer la mecánica de la sociedad que moldeó poco a poco la figura de la bruja.

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Desde la aparición de la palabra "bruja" hasta las quemas en la hoguera a finales del siglo 15, estudiar la historia de estas encantadoras permite quitar el velo a una parte del pensamiento y el imaginario de la época. Porque detrás de sus escobas, calderos y pociones venenosas, lo que la brujería cuestiona es a la sociedad entera (en especial la exclusión de las mujeres, la sexualización del cuerpo y la conexión con lo sobrenatural). Para entender mejor el rol de esta figura mítica, platiqué con Maxime Perbellini, estudiante de doctorado en historia medieval en la Universidad libre de Bruselas, quien está trabajando en la construcción de la figura de la brujería al final de la Edad Media.

VICE : ¿Había brujas antes de que la palabra apareciera en el lenguaje común?

Maxime Perbellini: Sí, la antigüedad está plagada de mujeres con poderes extraordinarios. Circe, por ejemplo, la hechicera de la Odisea de Homero, que transformaba a los compañeros de Ulises para tratar de embrujarlo con sus brebajes, o Medea, de Ovidio, que rejuveneció a Esón (el padre de Jason) gracias a una poción que hizo fluir por sus venas.

La magia femenina es un elemento imprescindible de la literatura antigua. El latín creó una multitud de vocablos para hablar de ese tema y contribuyó a forjar nuestra concepción de las mujeres que juegan con lo sobrenatural.

¿La aparición de la palabra es la representación de estas mujeres?

La palabra para bruja en francés es sorcière y se deriva del latín. Su etimología evoca a una persona que puede ver el futuro. Ya sea en francés o en latín, esta representación de la bruja se relaciona con otros términos léxicos —como malefica, que hace referencia a la acción de dedicarse a dañar al prójimo, o vetula, la vieja, la mujer acabada por la edad.

La generalización de la palabra "bruja" es más que nada la victoria de un término por encima de los demás. En el transcurso de la Edad Media, la palabra llegó a adquirir connotaciones más o menos peyorativas. Es por eso que la representación de la "bruja" circula entre la adivina, la maga, la malvada y la vieja hechicera.



Entonces, el término "sorcière" no es forzosamente negativo.

No, lo negativo es la ideología con la que se le relaciona. La palabra apareció en el siglo 12 pero no fue hasta el siglo 13 que empezó a satanizar a la bruja.



¿Cómo te explicas eso?

La evolución de la postura teológica en torno al libre albedrío, el desarrollo de las cosas herejes y el hecho de que los papas hayan permitido que la inquisición combatiera la herejía. Todos estos factores contribuyeron a la estigmatización de la bruja.

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¿La sentencia de las brujas tuvo algo que ver con su dimensión subversiva?

Sí, la situación es todavía más clara a partir del siglo 15, con la creación del Sabbat durante la inquisición. Los sabbats (o aquelarres) eran reuniones nocturnas y secretas donde tanto hombres como mujeres adoraban al diablo y esparcían la maldad sobre los campos.

¿De dónde vienen los atributos de la bruja, en particular la escoba?

Para entender el rol de la escoba en el imaginario de la Edad Media, debemos regresar a las sentencias de Burkhard de Worms, que datan del siglo 11. El obispo denunciaba con firmeza la creencia de que las mujeres montaban bestias salvajes en compañía de Diana. El vuelo nocturno se considera una fantasía, donde se une el sueño y la realidad.

Después del siglo 13, bajo la influencia de la teología y la inquisición, las acusaciones de brujería se desvían hacia una búsqueda de lo material. La escoba es uno de los avatares porque, una vez que se disipa el Sabbat, las bestias salvajes vuelan, se suponía que la escoba se mantenía en la realidad material. En el orden judicial penal en construcción, la búsqueda de la razón y de la evidencia es omnipresente.

¿Qué sentencias que recibían las brujas en la Edad Media?

Eran muy variadas. Durante ocho siglos de la Edad Media, la variedad y la jerarquización de las prácticas que había que frenar. Las sentencias iban desde un rezo hasta la hoguera. Todo dependía del tribunal donde juzgaban a las acusados. Los tribunales eclesiásticos nunca aplicaban la pena de muerte, contrario a lo que se cree. Las sentencias eran la penitencia, el ayuno o el peregrinaje.

Por el contrario, la justicia secular no dudaba en practicar la tortura y sentenciar a la horca, a la hoguera o a la asfixia. Tomemos como ejemplo el Parlamento de París, que condenó a diez mujeres a la hoguera en 1394, y a cinco mujeres y a diez hombres al principio del siglo 15. Por cierto, las sentencias de muerte que otorgaban los tribunales eclesiásticos se ejecutaban bajo el brazo secular de la justicia. No se podía aplicar una sentencia basándose en la Biblia.

El aquelarre, Franciso Goya, 1798. Foto vía WikiCommons
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¿Entonces estas sentencias no eran sólo para las mujeres?

No. La acusación de brujería en las actas de justicia a finales de la Edad Media no era algo específico para las mujeres. De hecho, la balanza se inclinaba más hacia los hombres. Por eso es incorrecto hablar de la "caza de brujas" en la Edad Media. La estigmatización femenina se dio durante los últimos años del siglo 15.


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Si entiendo bien, ¿en la Edad Media no condenaban a las brujas sólo por ser mujeres?
El género no era el centro de la acusación. La figura de la bruja como elemento de subversión se formó a partir del siglo 13. Pese a que el Malleus Maleficarum, el famoso manual de la Inquisición publicado en 1487, insiste en la lucha contra las mujeres, no es más que el receptáculo de un proceso de sedimentación del imaginario misógino en evolución que inició dos siglos antes.

Por eso escogí este tema para mi tesis. Quería entender los mecanismos que hicieron que las acusaciones de brujería fueran en contra de las mujeres a partir del siglo 16.

¿Qué opinas del enfoque de ciertos movimientos feministas que ven en la bruja una figura de la emancipación femenina?

Te recomiendo que leas a Silvia Federici, autora de Calibán y la bruja, que fue la pionera en este tipo de estudios. No me puedo identificar con ella porque nuestros enfoques son muy diferentes. Federici quería demostrar que la represión de las brujas fue una de las premisas de la llegada del capitalismo. La acusación de brujería contra las mujeres sirvió, según ella, para satisfacer ambiciones materiales y capitalistas, con el fin de organizar el despojo de los bienes y el conocimiento de las mujeres. Lo espiritual no tenía mucha importancia en realidad.


¿Dónde entra el ámbito sexual en todo esto? Me refiero a las acusaciones de libertinaje que se profesaban en contra de las brujas.
La sexualización de la bruja juega con una triple transgresión. El vuelo del Sabbat corresponde a la fornicación con el demonio. Esta fornicación demoniaca es transgresora porque se realiza con un cuerpo sobrenatural. Además, la vejez de la bruja pone en relieve la difícil asociación entre la decadencia del cuerpo y la persistencia del deseo carnal. Por último, en el contexto orgiástico del aquelarre, el libertinaje resalta la transgresión de las relaciones sociales en una sociedad que santifica el matrimonio y la monogamia.

La bruja funciona como una figura de acumulación de elementos negativos y transgresores. Sin embargo, estos últimos no se limitan al ámbito sexual. Se llegó a acusar a algunas brujas de profanación de iglesias, canibalismo, asesinato de niños, rechazo a los sacramentos e incluso de haber besado el ano de una cabra.


¿El ano de una cabra?

Sí, es una cuestión de círculos. Tomemos el aquelarre como un mundo de inmersión. Por un lado, en el orden social común, existe la práctica de besar los anillos de los obispos, ya que los anillos son símbolos de su poder. Por mimetismo inverso, en el mundo de los demonios, tenemos la adoración del diablo transformado en cabra, y se le besa el ano en vez del anillo. Es un juego de palabras: anillo es el diminutivo de ano en latín.

Ya entiendo. Gracias, Maxime.

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